jueves, 3 de marzo de 2011

Grunge

Tengo un colega que se partió el cuello en un concierto de Nirvana. Fue allá por el 92, en el Reading Festival, si mal no recuerdo. Estaba muy drogado, según él casi en trance. Lo único y último que recuerda es estar mirando al suelo, a sus zapatillas, y pensar que los cordones eran serpientes. La última canción para él esa noche fue "In Bloom"...Paradójico, inquietante.

Algunos testigos dicen que un tal Sean Corvey se lanzó desde el escenario y le calló justo encima de la nuca, reventándole el cuello. Consecuencia: fractura de C4-C5. Tetraplejia. Espasmos severos. Ausencia de control de esfínteres. Escaras y olor a muerte. Alguien que te lave. Alguien que te de la cuchara. Alguien que te peine. Alguien que te masturbe. Alguien... siempre alguien.

A mi colega le gustaba el Grunge pero no lo entendía ¿Por qué tanto pesimismo, por qué tanta mierda? Me decía siempre en Billy's con una cerveza en la mano y una sonrisa en la otra.

Ahora, desde su silla de ruedas se maldice por no haber nacido en Seattle. Entiende a Kurt Cobain y a Layne Staley, de hecho quiere que yo lo ayude a morir porque si su madre ni su hermana se atreven. Un chute de caballo enorme, me dice siempre. Quiere visitar a Kurt y Lacey. Quiere ver si han envejecido. Hablar de la muerte con ellos. Ver "American Psycho" con ellos. Decirles que Chris Cornell es un fucking faggot y que ya sólo hace bazofia y que él también debería haber muerto en su día, con "Black Hole Sun", o a lo sumo justo después de "Audioslave". El resto de su vida, según él, sobra.

Miro a mi colega llorar y me acuerdo de cuando sonreía, porque ahora sólo él entiende el Grunge; sólo él es Grunge; puro, apestoso y furioso Grunge.

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