Mmmmm...
¡Ah! Sí, como iba diciendo, todos esos tipos que a priori pudieran parecer sin modales, con pose chulesca y altiva de tipo mal encarado, vaciletas, chuloputas, kies de pastel.
Todos esos tipos tienen tanto que hablar que callan. Y yo podría entrar por la puerta con la barbilla por encima de la frente y pateando banquetas mientras grito que todos ellos son menos que yo, menos que cualquiera, que me coman la polla porque estoy borracho y tengo aires de grandeza napoleónica, o que se vayan a chuparla que los bares están llenos de asépticos y ascéticos sentimentales. ¿Se imaginan?
Todos esos fumadores de viento y noches de raso más que de humo, amantes de las Jam Session de los Domingos cuando todo el mundo come salchichas a la cena mientras ve los resúmenes de la liga pensando que mañana será otro jodido lunes, pero que en cinco días será otro tremendo viernes.
Todos esos tipos, algunos con y otros sin sombrero, de caras indefinidas, pantalones indefinidos y jerseys indefinidos, de manos de seda unos, y de esparto otros, de venas como churretazos de miel y de ombligos llenos de pelusas, con perfumes recios con toques de madera.
Todos esos tipos tienen tanto que hablar que callan. Y yo podría entrar por la puerta con la barbilla por encima de la frente y pateando banquetas mientras grito que todos ellos son menos que yo, menos que cualquiera, que me coman la polla porque estoy borracho y tengo aires de grandeza napoleónica, o que se vayan a chuparla que los bares están llenos de asépticos y ascéticos sentimentales. ¿Se imaginan?
¡Que no escriben poemas ni a la de tres porque les da vergüenza sentirse unos maricones por vomitar en horas que no son de trabajo!
Todo eso y más podría y no lo hago...porque en el fondo no lo siento, es pura fachada como la suya, es otra pose y otras gafas de sol indefinidas pero de cristales oscuros para que no te vea nadie pero para tú observar con detenimiento a todo el mundo, porque en el fondo todos ellos quieren lo mismo que yo, en el fondo yo soy ellos y ellos yo. Todos quieren una boca que beba vino con ellos, una almohada a medias, dos cepillos de dientes en el baño, sobras de comida en tupperwares para compartir y un coño, un buen coño de esos que tienen un cerebro como clítoris y dos alas por labios, un cerebro al que follar y follar y follar sin sentir aburrimiento, hastío niaspereza sentimental; un coño con el que volar de la mano, catapultarte o hacer de hombre bala.
Un coño con el que dejar de soñar...